El alcohol a veces genera respuestas indeseables, y no sólo en quien lo consume, sino también en los demás. Y el claro ejemplo es lo que les sucedió a los alumnos de la Universidad de Kazan, en el centro de Rusia, quienes fueron sometidos a un examen oral de 23 horas por una profesora que llegó ebria a dictar clases.
La docente, que según los estudiantes “apestaba a alcohol”, dejaba el salón cada tanto para beber y regresaba retando a la clase. Esto ocurrió desde las 10 de la mañana hasta las 9 del día siguiente del 27 de junio, según consignó la agencia de noticias RIA Novosti.
La profesora, Landysh Zaripova, había empezado el examen final de manera tradicional. Esto es, de manera oral y sin seguir una duración establecida, pero en el transcurso los alumnos empezaron a notar que su examen no sería como ningún otro antes, y vaya si lo fue.
Una profesora ebria obliga a sus alumnos a hacer un examen durante 23 horas.
El alcohol a veces genera respuestas indeseables, y no sólo en quien lo consume, sino también en los demás. Y el claro ejemplo es lo que les sucedió a los alumnos de la Universidad de Kazan, en el centro de Rusia, quienes fueron sometidos a un examen oral de 23 horas por una profesora que llegó ebria a dictar clases.
La docente, que según los estudiantes “apestaba a alcohol”, dejaba el salón cada tanto para beber y regresaba retando a la clase. Esto ocurrió desde las 10 de la mañana hasta las 9 del día siguiente del 27 de junio, según consignó la agencia de noticias RIA Novosti.
La profesora, Landysh Zaripova, había empezado el examen final de manera tradicional. Esto es, de manera oral y sin seguir una duración establecida, pero en el transcurso los alumnos empezaron a notar que su examen no sería como ningún otro antes, y vaya si lo fue.